El incesto: una primera aproximación a una cuestión antropológica.

Presentamos una serie de hipótesis contrastadas en la medida de lo posible para el tratamiento de la cuestión que viene al caso. No se tomen muy en cuenta los más que posibles errores.
A modo de introducción, bien podríamos definir qué se entenderá por incesto en éste práctica. Unos lo definen como relaciones entre parientes, y otros, como esas relaciones tras su prohibición previa. Estamos más de acuerdo con la segunda definición en tanto que la primera da por sentado que las relaciones entre parientes son anormales, y habiendo casos en sociedades donde directamente o bien es imposible por no haber más de un grupo de linaje, o bien ésto se ha mantenido como supervivencia o survival en sociedades posteriores con más de un linaje o familia en su seno. Dichas sociedades posteriores bien podrían ser tribus, sabiendo que en las bandas ocurre más normalmente la presencia de linajes únicos. Pero eso sí: las bandas como las conocemos son más bien conjuntos de bandas, algo antecesor de las tribus y cuyas causas no parecen tan cercanas al simple encuentro y unión de bandas/linajes diferentes, sino a la segmentación de un linaje, a su separación por un tiempo más o menos prolongado, y a su posterior reencuentro, aunque ésto ya presupone que uno de los segmentos haya tenido que asentarse en un lugar fijo y por lo que podría ser consecuencia de la explicación anterior.

Sin más demora, comencemos la exposición.

kinship terminologies

ÍNDICE

I – Planteamiento histórico de la cuestión.

II – Incesto como una característica fundamental de los diversos sistemas de parentesco. Evolución del incesto ¿sólo dependiente del factor nuclear de la cultura [1]?

III – Prohibición y permisión; tabú contra norma. ¿Puede variar cualitativamente la marcha de los acontecimientos en los sistemas de parentesco antes de que se produzca un cambio en las relaciones de producción [2] ?

I
PLANTEAMIENTO HISTÓRICO DE LA CUESTIÓN

Para introducirnos de lleno en el análisis de la cuestión a comentar en el presente epígrafe, debemos dividir la cuestión en dos preguntas básicas: ¿cómo se explica el fenómeno del incesto? ¿Cómo se ha ido explicando ésto a través de los siglos?

Ambas son las dos dimensiones fundamentales para la comprensión de ésta primera cuestión; es decir; a) el planteamiento de la cuestión teniendo en cuenta al fenómeno a estudiar como sujeto al cambio histórico (como una dimensión más del mismo) y b) al repaso de los diferentes planteamientos que se han originado en la historia para explicar éste fenómeno.

Comenzando por el repaso a los diferentes planteamientos, vemos que surgen tres diferentes corrientes generales que o bien le dan explicación, o bien simplemente normalizaban comportamientos sociales en torno a la cuestión: la mitológica/idealista, la psicológica y la materialista.

La corriente mitológica expondría positivamente el incesto en tanto a que los cuerpos mitológicos presentan en sus “historias” un origen común de los dioses o entidades partiendo de un ancestro común haría imposible que, para producir descendencia, se hubiesen mantenido relaciones incestuosas en algún punto de desarrollo de la estirpe de los dioses, entre éstos. Una explicación negativa se puede deber a una carencia de desarrollo de esa “estirpe divina”, o su limitación a hechos fantásticos más complejos y difíciles de concebir (como la “pureza” del embarazo de la virgen cristiana), que hacían del incesto algo, en lugar de necesario, que iba contra la voluntad y las prácticas divinas en ciertos casos fundamentales.

Sin embargo es quizás imposible encontrar una prohibición categórica del incesto en los mitos religiosos más complejos, siendo que éste queda ya delimitado como positivo si es entre ciertos parientes (en la religión católica medieval, los primos lejanos) y negativo en parientes más cercanos.

“Ninguno de vosotros se acercará a una parienta cercana suya para descubrir su desnudez […] “No descubrirás la desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre. […] “No descubrirás la desnudez de la mujer de tu padre […] “La desnudez de tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás. “La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirás; porque su desnudez es la tuya.“La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, su desnudez no descubrirás; tu hermana es. No descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre; parienta de tu padre es. No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre; parienta de tu madre es. “No descubrirás la desnudez del hermano de tu padre; no te acercarás a su mujer, tu tía es. “No descubrirás la desnudez de tu nuera; es mujer de tu hijo, no descubrirás su desnudez. “No descubrirás la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano. “No descubrirás la desnudez de una mujer y la de su hija, ni tomarás la hija de su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientas. Es aborrecible. “No tomarás mujer juntamente con su hermana, para que sea rival suya, descubriendo su desnudez mientras ésta viva.” (Biblia de las Américas, Levítico 18).

Es decir, que en tanto a las terminologías comunes del parentesco, Ego no puede tener relaciones sexuales ni con F (padre), ni con M (madre), ni con B (hermano) ni con Z (hermana), tampoco con FZ (hermana del padre), FB (hermano del padre) o con MZ (hermana de la madre), MB (hermano de la madre), ni con FZH (marido de la hermana del padre), FBW (esposa del hermano del padre) ni MZH (marido de la hermana de la madre), MBW (esposa del hermano de la madre). Tampoco podrá cometerlas con BW (esposa del hermano), SW (esposa del hijo) ni además con D (hija), etc… Sin embargo, no se especifica nada acerca de los primos.

Además, a modo de curiosidad, no se puede “tomar” al mismo tiempo a una mujer y a su hija ni su hermana. Es decir, al menos ese tipo de poligamia (la “incestuosa”), queda tajantemente prohibida.

En tanto a la poligamia como tal, en la época romana del cristianismo se permitía y se fue prohibiendo paulatinamente. Éste proceso de reducción de la poligamia de manera paulatina hasta dar con la monogamia se dio en la Edad Media y sólo tuvo un escollo en el siglo XVI cuando Martín Luthero (líder de la reforma protestante) aclaró que, en la situación de gran mortalidad de las esposas, para garantizar la descendencia, él no podría prohibir a un hombre el tener más de una mujer. Es decir, que se “coqueteó” con la idea de la poliginia, abandonada en las culturas afectadas por el cristianismo conforme se desarrollaba el precapitalismo y reformándose el primero conforme a los procesos sociales (por ejemplo en torno a la “usura”).

Otros países de gran religión monoteísta tardaron o no prohibieron el incesto en tanto a la manutención más prolongada de la vida rural como predominante; del feudalismo. En esos países el capitalismo no se desarrolló desde dentro sino desde fuera y no tuvieron que pasar por semejante proceso acumulativo propio que iba barriendo las supervivencias de esas relaciones de producción y reproducción previas. Podemos decir que cuanto más rápido se produzca un cambio (es decir, cuanto menos tarde en producirse la destrucción del sistema de relaciones de producción vigente), más supervivencias de lo previo quedarán en lo posterior, y por tanto, más se tardará en acumular los cambios cuantitativos necesarios para producir un cambio en esa dirección en todas las esferas y sobre todo en la reproducción, la cuál puede permanecer aparentemente inalterada incluso décadas después del cambio citado.

Volviendo al incesto en la Biblia, y teniendo en cuenta que las relaciones entre un mismo sexo ni siquiera se podían mentar, nos quedaría el siguiente cuadro del incesto en la religión cristiana:

diagram

Leyenda: negro: con quienes no puedes mantener relaciones sexuales ni matrimoniales según la biblia. / líneas horizontales: hermanos / líneas verticales: descendencia. / círculos: mujer / triángulos: varón.

Dicha prohibición estriba en el fin de las relaciones como algo donde, en un mismo linaje, se podían sortear niveles generacionales y de distancia en una misma generación, para acometer actos sexuales.

Es éste fin lo que debemos explicar desde la ciencia, además de su proceso de génesis. Pero en ésto recaeremos más tarde.

Volvamos a éste primer tema que nos ocupa. Los mitos folklóricos donde sus personajes tienen relaciones “incestuosas” permitidas y normalizadas (es decir, exentas de tabú alguno y por tanto de diferencia con el “no incesto”), se delimitan en los tipos de religiones habidos hasta el final del politeísmo. Es en éste politeísmo (nacido en los primeros tipos de Estados como evolución de los sistemas mitológicos tribales) en el que, al existir una “vida pública” ya delimitada, donde se aplicaban “normas divinas” consideradas superiores a la sociedad, pueden existir indicios de la existencia de un incesto o consanguinidad permitidos para los grupos que eran considerados ciudadanos. Ejemplos son la mitología griega (donde Zeus y Hera, además de “esposos”, eran hermanos), la romana (que en tanto a la vida pública veíamos ya la consanguinidad en las dinastías, con la aparición de los primeros apellidos -dada en tanto que se mezclan las existencias de diferentes grupos familiares en una cultura o bajo una misma entidad, sea de tribu o de jefatura y teniendo en cuenta que en éstos segundos casos se halla ligada y potenciada por la presencia de más de un núcleo de población, y de una entidad pública como el Estado ante la que hay que registrarse-), la egipcia (Geb y Nut -progenitores de Isis, Osiris, Set y Neftitis- eran hermanos, mientras que Isis se unió con Osiris y Set con Neftitis, lo que hace suponer que el incesto sólamente existía entre generaciones diferentes), la china (el dios hecho rey, Fu Xi, se casó con su hermana Nuwa), y la irlandesa (en la arcaica saga de “Tochmarc Étaíne”, Echoaid Airem, el alto rey de Irlanda, es engañado para acostarse con su hija, a la que confunde con su esposa: la hija resultado de esa unión sería la madre del rey legendario Conaire Mor).

Los mitos donde las relaciones incestuosas son criminalizadas o parten de una criminalización son los sistemas mitológicos islandeses (donde un argumento recurrente es la concepción ilegal de un hijo por la unión de dos hermanos -de sexo opuesto-, teniendo éstos que huir, lo que nos deja clara la ilegalidad de éste tipo de relaciones pero no si se consideraba incestuosa la relación entre otro tipo de parientes), la mitología antigua inglesa (en algunas variantes de la leyenda medieval del Rey Arturo, éste concibe un hijo con su hermanastra Morgana, siendo el retoño el némesis posterior del mismo Arturo (o sea, conciben a Mordred) y dejando ver una negatividad de esa relación incluso entre parientes afines), la nórdica (cuando Loki acusa a Freyr y a Freya -hermanos- de cometer incesto, por lo que se puede suponer que en las sociedades nórdicas de la época éste podría estar sometido a un tabú -sin el cuál no hay diferenciación entre “incesto” y “no incesto”), y la vietnamita (la leyenda del “Hon Vong Phu”, donde dos hermanos separados de jóvenes se reencuentran sin reconocerse, se enamoran, y se casan1 mas, al descubrir que son hermanos, el varón desaparece por miedo a su “incesto”).

Está claro que el “incesto” existe en las escrituras en tanto que existe como fenómeno social tangible, por tanto, parte de un progreso y sujeto a un cambio social constante del que es parte y cuyo motor radica, en última instancia, en las fuerzas productivas (pues éstas determinan el grado de división del trabajo necesario para favorecer la reproducción social -para lo cuál ésta toma diferentes formas asimismo, en función a ello-, y dentro de ese grado de división del trabajo encontramos los modos de producción, cuyas relaciones afectan directamente a la modificación y desarrollo de las condiciones materiales y todo ello en un plano en que la reproducción de las fuerzas productivas, si no hay contradicción entre éstas o su desarrollo potencial y el sistema vigente de relaciones de producción, es siempre ampliada).

Volviendo a las grandes religiones monoteístas, sería interesante analizar el incesto según el Corán. En el verso 33:37 del mismo encontramos que:

“….You sought to hide in your heart what Allah was to reveal. You were afraid of man, although it would have been more proper to fear Allah. And when Zeid divorced his wife, We gave her to you in marriage, so that it should become legitimate for true believers to wed the wives of their adopted sons if they divorced them. Allah’s will must needs to be done”.

Aquí el “incesto” (o más bien el “no incesto”, pues las relaciones entre esos parientes no estaban vetadas) se relaciona fundamentalmente con la poligamia. Además, sabemos que en el Islam no sólo se permiten, sino que se alientan las relaciones con los primos paralelos, dentro de la lógica poligínica [3] (o al menos de su permisividad, hoy día, pues la poligamia ha caído en los últimos años como consecuencia de la industrialización y la depauperación de las pequeñas propiedades privadas en los países árabes, tendiéndose a un monoteísmo que prima ya en países como Egipto, por ejemplo). Además viene a cuento la permisión del divorcio, que no era tan sencilla en otras sociedades.

La primera explicación (que no presentación, como en el caso anterior) del incesto es la explicación psicológica del antropólogo finlandés Edvard Westermarck. Éste la propone en su obra “History of human marriage” (“Historia del matrimonio humano”), 1891, donde alega que aquéllas personas que viven en una proximidad doméstica muy cercana durante los primeros años de su vida se vuelven desensibilizados hacia la atracción sexual mutua. Una crítica fundamental a ésto es que, precisamente, en los lugares de residencia más “colectivos” o comunes (es decir, donde el espacio doméstico es compartido por la mayoría de miembros del grupo), el “incesto” tal y como hoy lo conocemos es un hecho. O al menos tal conclusión se desprende de la lógica de que, si todos viven indistintamente en un hogar, no hay diferencias que valgan en tanto a grupos y por tanto la “exogamia” para con la gente de un mismo grupo (es decir, que no habría endogamia porque no habría grupos diferentes sino uno donde ambos conceptos -endo y exogamia- serían o sinónimos o inexistentes) sería la norma. Por ello, se considera que el incesto debía de ser común entonces. La importancia de la forma del hogar, como subsidiaria a su vez de las relaciones de reproducción social (que lo son, junto con las relaciones de producción intelectual, de las de producción material), queda de manifiesto en el problema del incesto.

Otra teoría cercana al aspecto psicológico y que sin embargo es más generalmente aceptada nos comenta que los miembros de una familia unidos en un fuerte amor fraternal y que son separados por un tiempo de manera abrupta, cuando se reencuentren podrán desarrollar cierta tendencia o predilección hacia el amor sexual entre sí, o, al menos, a mantener relaciones sexuales no necesariamente amorosas ni de mutuo acuerdo necesario.

También se aplica ésto para descendientes adoptados que se reencuentran con sus progenitores biológicos. ¿Ocasiona el posible parecido genético ésta atracción? Aún no se puede saber con certeza, pero veríamos muy difícil la percepción de esa unidad genética a simple vista por los miembros de la pareja.

El problema de ésta teoría es que tanto presupone el amor sexual en ciertos aspectos, como los márgenes de la familia nuclear tal y como se encuentran hoy día, y así como se reduce a parientes consanguíneos y aísla a los afines. Es decir, sólo vale para explicar -hoy- el incesto posible entre parientes miembros de la familia nuclear.

Por tanto habría que desarrollar una explicación basada en la forma que deben tomar las relaciones de reproducción para según en qué momento sirvan a su cometido, etc… Todo delimitado, claro, por las relaciones de producción vigentes.

Sin embargo, en base a lo anteriormente comentado y como curiosidad, el incesto más perenne es el producido entre primos, único en sobrevivir al advenimiento de las religiones monoteístas y que ahora parece encontrarse en un declive institucional (sólo varios países europeos lo permiten legalmente sin restricciones -p. e. España-, siendo la norma su prohibición legal, mas dándose casos “intermedios” como en Rusia, donde puedes mantener relaciones sexuales legales con parientes pero casarse es otro asunto que difiere de dicha permisión al menos normalmente). Aún no entraremos al tema de cómo se produce éste declive (suponiendo que, como muestran los datos referidos [5], se esté produciendo).

La elección de unos casos sí y otros no para prohibir determinadas relaciones de parentesco no se debe sino a la respuesta o representación ideal de fenómenos materiales básicos, tangibles: su mistificación y la elevación de un proceso en el Ser (materia) hasta algo que es capaz de determinar a otros fenómenos y que, ante la incapacidad de explicar cómo prima sobre éste, se le atribuye un alma más fuerte, etc… En el caso del incesto, hablaríamos de fenómenos sociales.

Ahora bien, se plantea un problema básico para el materialismo: ¿cuáles son dichos procesos? Debemos de repasar la historia del planteamiento materialista de la cuestión.

El “gurú” del tema incestuoso fue durante mucho tiempo el antropólogo Claude Lévi-Strauss. A él se debe la llamada “teoría de la alianza”, que declaraba, entre otras cosas más importantes, que el tabú del incesto era algo universal. Sin embargo, muchos otros creen que no es universal, puesto que en cada fase de desarrollo de las fuerzas productivas el “tabú del incesto” presenta una forma diferente; no se entiende lo mismo por incesto en las diferentes sociedades o fases de desarrollo de las fuerzas productivas, pues representa a relaciones diferentes cualitativamente.

Otras explicaciones aluden a diferenciar entre el “incesto afín” y el “incesto consanguíneo”, pero no se sabe con certeza si uno desapareció antes que el otro, además de que dentro del consanguíneo existían tres niveles de creación de relaciones incestuosas: el primero entre generación, y el segundo y el tercero según si era entre parientes paralelos, cruzados, etc… hechos los cuáles no se han podido organizar temporalmente.

Lo que en unas culturas se considera incesto, en otras no lo es. Dependen de relaciones tangibles esas categorías aunque lingüísticamente sean lo mismo.

El incesto en las sociedades capitalistas desaparece conforme se desvanece la primacía de las reminiscencias del régimen semifeudal y por tanto de influencias directas de los cánones religiosos (que permitían el incesto como respuesta a su necesidad bajo dichas condiciones de producción y reproducción). En la Edad Media y en sus “survivals”, había un tipo de incesto permitido y otro prohibido (para los parientes más cercanos).

El incesto en ese momento es primario en tanto que la transmisión de propiedad es algo que todo miembro de la sociedad puede hacer por vías de sangre, menos los pertenecientes al “tercer estamento” por las ataduras del sistema de prestación personal que les impedían traspasar propiedades pero no por ello evitar el incesto (se puede decir que la ley general es la ley de la clase dominante).

El incesto se diluye de manera cuasi universal en tanto que se convierte en innecesaria la transmisión de propiedades o creación de “holdings” (antes se hacía con los reinos) por vías de unión de parientes afines y creación de vínculos de sangre, sino por la mera transmisión de propiedades monetarias (compra-venta) y la descendencia. En algunos países capitalistas se sigue manteniendo en tanto que esos survivals medievales (por ejemplo la aparcería, como forma de explotación agrícola del semifeudalismo, o feudalismo penetrado en su médula por las relaciones capitalistas, que lo revisten y mutan) sean fuertes, o se de una necesidad nueva de una serie de relaciones potenciadas por el incesto. ¿Cuál sería dicha necesidad? Se vincula a la existencia del pronatalismo, el cuál se vincula a la pequeña propiedad sobre medios de producción (no hay que mantener a la familia con un salario sino que éstos pueden servirte de “mano de obra” hasta donde quepan en la parcela éstos “trabajadores” y aumentando gracias a ellos la cuantía total de mercancías apercibidas por el productor sólo para mantener con su venta en el mercado a los familiares). Es decir, el incesto se puede vincular a ésto como una herramienta de maximización de la natalidad en tanto a la herencia por descendencia.

Por tanto, podemos decir que el incesto desaparece en tanto a que se desarrolla el capitalismo. Pero, ¿y España? Ya apenas guarda reminiscencias semifeudales y aún así permite relaciones matrimoniales legales de lo que en otros países se considera incestuoso y es visto como “símbolo de atraso” (lo cuál parece emerger de la “típica conciencia del Ilustrado”, considerando sólo la dicotomía feudal-burgués y creyendo que todo lo perteneciente al primer campo merece desprecio absoluto, sin verificar el por qué histórico de esos procesos, por lo que podríamos darnos la razón con que el incesto era una norma medieval también, algo que no es sorprendente pues es aún una constante en zonas agrarias como una forma sencilla de pronatalismo, gracias a la endogamia, en las familias de pequeños propietarios privados).

Ello lo podríamos ligar también a la economía pero en un plano totalmente nuevo: puesto que es un país que vive del turismo, la permisión del incesto que se sigue dando en los casos señalados anteriormente de separación de parientes y reencuentro, permite que España se embolse el dinero de los matrimonios incestuosos que se quieran producir.

Tras cierto grado de desarrollo del capitalismo, además, las instituciones básicamente pretéritas que se amoldan (patriarcado en su nueva forma, religión, incesto…) lo hacen bajo unas nuevas formas carentes de sentido si no se toman en consideración bajo la lucha de clases. Por ejemplo: el nuevo patriarcado ya no es tanto una división del trabajo entre hombre-público / mujer-doméstico, sino que se produce con la incorporación de la mujer al trabajo como asalariada (por las necesidades de aumentar la oferta de mano de obra para disminuir su precio conforme avanzaban las necesidades de la competencia capitalista) y a la propiedad (por herencia de propiedades de la mujer burguesa al ser única heredera -como pasaba con el trono en la Edad Media-) e incorporándose así de “su labor” patriarcal en el hogar, a la propiedad de medios de producción. El patriarcado como tal queda deshecho y nace uno nuevo; una justificación del mismo (incluso por las mujeres burguesas), para disminuir el precio de la mano de obra femenina de manera arbitraria y poder aumentar sin esfuerzo la tasa de plusvalía. La mujer burguesa incorporada a las relaciones de producción (y ya no sólo de reproducción) no ve dichas disminuciones porque el capital es más bien anónimo, sobre todo en la sociedad de los trusts.

En tanto a la religión, desaparece su carácter como eminencia que explique el devenir de los fenómenos en tanto a que el desarrollo científico ha despojado a la metafísica de la importancia que en su momento tuvo. Pero sin embargo, sigue siendo una institución muy importante la religiosa. ¿Por qué? Por sus carácter caritativo, por su representación de la miseria; por su fijismo en muchos casos. Es decir, porque redirige a quienes se aproximan a la rebelión contra el actual estado de cosas, hacia la senda del abrazo a la miseria, de poner la otra mejilla para ganarse un paraíso inexistente. Es decir, es un arma implícita a la reacción. Y a ello ha quedado relegada.

Éstos dos fenómenos se potencian allí donde las contradicciones capitalistas sean más fuertes, o bien donde prime la producción industrial ante los otros dos grandes sectores económicos (servicios y agrario) o bien donde se esté dando una industrialización ininterrumpida del proceso agrario. En fin: donde la depauperación sea más palpable.

En relación al incesto, vemos que su anterior carácter de representación sistemática de relaciones existentes se ha reducido a la representación o culmen de unas relaciones que sólo se mantienen como sociales en tanto que en ellas interactúan seres humanos, quienes no pueden sino reproducirse y siendo la reproducción social un hecho a remolque de la producción de la vida material de la sociedad. Hoy el incesto se reduce a una situación muy demarcada y minoritaria; a casos minúsculos en la línea antes expresada, en lugar de ser normas. Ha pasado de la norma al tabú y de un reflejo de relaciones institucionales del parentesco, a un reflejo de una situación anómala en el parentesco tal y como hoy se formula en las “culturas occidentales”.

De nuevo sobre la poligamia y el incesto y a modo de conclusión de éste epígrafe, surge un problema en tanto a como describimos antes el caso cristiano: la poligamia fue debilitándose paulatinamente y el incesto se mantuvo cuando debería de haber descendido.

Pero, ¿no será más bien que éste se mantuvo en una misma línea en declive conforme al desarrollo de la poligamia? ¿Hasta qué punto están poligamia e incesto unidos?

Faltan datos etnográficos claros acerca de ésta cuestión y sólo la podemos responder con conjeturas que, por muy ingeniosas que puedan ser, no dejarán de ser eso; conjeturas.

II
INCESTO COMO UNA CARACTERÍSTICA FUNDAMENTAL DE LOS DIVERSOS SISTEMAS DE PARENTESCO. EVOLUCIÓN DEL INCESTO; TABÚ CONTRA NORMA ¿SÓLO DEPENDIENTE DEL FACTOR NUCLEAR DE LA CULTURA?

El incesto es una característica más de los diferentes sistemas de parentesco. Su existencia o no existencia y su limitación en tanto al primer caso son hechos que ayudan a comprender cómo se realizan, en qué rango de amplitud, las relaciones de reproducción y nos dan pistas sobre las posibles características de la forma de los hogares y del tipo de terminologías del parentesco que pueden estar ocurriendo, lo que nos debería situar dentro del rango de acción y delimitación de sistemas de relaciones de producción cercanos en el nivel de fuerzas productivas requeridos para su generación. Ahora bien, como tal, el incesto se debe a su desarrollo, en tanto que es un fenómeno y por tanto parte de lo material, de lo tangible.

En tanto a la evolución del incesto, si aceptamos que en un pretérito estadío “animalizado” del “ser humano” (es decir, antes del bipedismo y de que, por tanto, el nomadismo y con éste las sociedades de bandas pudiesen surgir) éste se comportaría de manera que no existiese ningún tipo de incesto reconocido; todos los miembros del grupo (que habitaba zonas determinadas sin moverse hasta que más o menos no evolucionó al primer género de australopithecus, capaz del bipedismo y por ende del nomadismo) podían copular entre sí sin distinción (al menos que se sepa). De ésta situación de sedentarismo se pasa a un nomadismo que regenera al sedentarismo con el desarrollo de las tribus a partir de las bandas, cuando las fuerzas productivas permiten el paso a la horticultura y la ganadería), y, en la antesala de las jefaturas, vuelve a aparecer por un momento el nomadismo con el pastoreo, mantenido como un survival desintegrado poco a poco por los sistemas feudal y capitalista de relaciones de producción, con su nivel de fuerzas productivas, durante y hasta que el sedentarismo se asiente definitivamente, en los diversos tipos de sistemas estatales.

Ese incesto inexistente va poco a poco volatilizándose hasta la situación actual de total prohibición, la cuál es relativamente nueva y, como vimos anteriormente, relativa en ciertos casos específicos (pues hay países que son excepciones de esta pero por causas ajenas a sus relaciones de reproducción aunque las afecte).

Se suele creer que el primer incesto (como relación prohibida en el seno de un grupo familiar) sería entre diferentes generaciones. ¿A qué podría deberse el origen de éste incesto? Posiblemente a que mantener relaciones matrimoniales con tus descendientes fuese más complicado que con gentes de alguno de los subgrupos familiares generados por la división del trabajo en cierto grado, pues era además, el mantener las relaciones de diferentes grupos mediante parientes afines, una forma de garantizar flexibilidad a la hora de la producción, pues los diferentes grupos podían unirse y dividirse para ésta según conviniese.

El segundo tipo de incesto bien podría ser el que nos dota del cuadro del incesto según religiones como el cristianismo: incesto es una relación con parientes de la generación superior, de la inferior, y de la descendencia de los progenitores de Ego teniendo en cuenta que, al contrario que el sistema hawaiiano, éstos se distingan de sus hermanos y hermanas respecto a sí. Presuponenos pues las condiciones de una terminología de parentesco en que ésto ocurra. ¿Y cómo se llega a ésta? Lo trataremos más tarde en tanto a la cuestión de cómo evolucionan y debido a qué se delimitan las relaciones de reproducción.

Como tercer tipo de incesto, se dice que surgió con los primos paralelos, manteniéndose las relaciones con los cruzados como no incestuosas. Sin embargo ésto acaba con la creación de las condiciones para el nacimiento de un tipo de terminología de parentesco como la sudanesa en la que no había distinción entre primos, quedando pues todos delimitados por el incesto. Mas, ¿de qué depende el que ésta distinción ocurra? Las distinciones se determinan por los tipos de linajes que se dan.

Hay que recordar que el incesto bucea entre la endogamia y la exogamia: se prohíben o no las relaciones con según qué parientes (si consanguíneos o afines) según si prima una tendencia endogámica (el incesto es con los afines) o exogámica (si el incesto es con los consanguíneos). Hay que tener en cuenta que la endogamia se relaciona con sociedades estratificadas (jefaturas y Estados como tales) y que la exogamia presenta e cuadro distinto.

Otra dimensión interesante para ésto son los linajes, relacionados como un factor dentro tanto de endogamia como de exogamia, no sabemos si indistintamente.

Actualmente conocemos tanto un matrilinaje como un patrilinaje. En ambos se produce una diferenciación entre primos cruzados (los que, en el patrilinaje, serían FZS, FZD, MZS, MZD y en el matrilinaje FBS, FBD, MBS, MBD) y primos paralelos (en el patrilinaje, FBS, FBD, MBS, MBD y en el matrilinaje FZS, FZD, MZS, MZD), siendo por tanto la aparición de éstos linajes de descendencia posterior a una supuesta diferenciación primaria entre generaciones (en tanto a familiares) que haría que las relaciones entre primera y segunda generación, por ejemplo, de un mismo linaje quedasen como incestuosas.

Tanto patrilinaje como matrilinaje son sistemas de descendencia unilineales, y si sabemos que fueron precedidos por el cognaticio (se regenerase éste como síntesis de su negación o no, no lo sabemos), donde se podía descender por cualquier línea. Es decir, la propiedad no era de un sexo exclusivamente y ésta aparece ya entrada la fase tribal. Ésto no tenía nada que ver con la localidad (patrilocalidad, matrilocalidad, neolocalidad, avunculocalidad), que respondía a otros factores que no directamente al modo de producción.

Nunca –se considera por ahora– ha habido una distinción seria entre incesto consanguíneo e incesto de parientes afines. Ésto dejaría por los suelos una teoría que antes no mencioné por no considerarla importante en absoluto para el tema que nos ocupa, y que alega que la prohibición “general” del incesto se debe a sus consecuencias en los descendientes; la consanguinidad produce mutaciones, malformaciones, etc… Pero a aquéllos miembros del grupo con éstos problemas se les solía considerar “tocados por los espíritus directamente” y acababan ejerciendo de alguna posición social importante. Es decir, no había una visión negativa en tanto a este efecto (incapaz de ser medido con la tecnología de esas sociedades –siendo ésta una sección de las fuerzas productivas– además), por lo que el mismo si acaso puede servir de excusa sobre las causas reales, más atrás referidas en el punto anterior, para la sociedad capitalista actual en los países donde han prohibido el incesto. Pues además tampoco se explicaría así por qué otros países capitalistas, conscientes de ello, no han prohibido el incesto: ésto se debe a las relaciones sociales de reproducción existentes y subsidiarias de las de producción en una forma particular (modificándolas las segundas a las primeras en base a supervivencias que pueden haberse mantenido en la adaptación a ese cambio en las relaciones de producción [6] ).

Ahora bien, ¿qué papel toman en tanto al incesto las relaciones de producción?

Las relaciones de producción, el cambio en las mismas, en diferentes conjuntos culturales (mismo núcleo, diferente resto) hace que los diversos restos no tengan por qué ser iguales entre sí, sino adecuarse a las nuevas formas de producción y modificarse en el sentido en que éstas se desarrollan, persistiendo lo adaptable y pereciendo lo no adaptable. En tanto al incesto en sociedades musulmanas, que se relaciona con lo agrario sobretodo, el incesto podría desaparecer en esa forma si el capitalismo afecta de tal modo que ni siquiera los magnates puedan permitirse otra cosa que no sea la transmisión de propiedad por compra-venta y no por sangre. Como decíamos, en tanto que la primera supere a la segunda, el incesto tenderá a extinguirse.

Y, por tanto; ¿qué papel tiene el resto cultural en tanto al incesto? Sin consideramos igualmente como “resto cultural” no sólo aquéllo delimitado por la naturaleza de manera directa, sino también por consecuencias directas del modo de producción pero que por tanto reducen la acción de éste a una influencia indirecta sobre el fenómeno a estudiar; pero sin embargo, ¿tendrían acaso los fenómenos del “resto cultural” semejante impacto en las relaciones de reproducción si no estuviesen determinados como las condiciones materiales por las relaciones de producción? Creemos que no.

Verdaderamente, no podemos considerar la cuestión del incesto desde un punto de vista “naturalista” en exceso porque de ser así, o bien éste no existiría al no haber restricción animal para mantener relaciones sexuales (¿qué hay más pronatalista que ésto?), etc…

La importancia del incesto en la evolución de las especies parece importante al menos para los seres humanos (aunque sería un tanto absurdo excluir al resto de especies, donde apenas hay restricciones de éste tipo) ya que las mutaciones suelen ser algo más bien común cuando éste se produce, y siendo las mutaciones base de la evolución y la adaptación, hasta que la vida social dominó al medio natural para sus fines y se impuso sobre el mismo, determinándolo; entonces eran las fuerzas productivas la base de la selección entre especies consideradas antecesoras del humano actual y que fuesen posteriores al homo hábilis/erectus contándolo a éste.

En resumen de todo ésto podemos decir que no sólo corresponde un sistema de reproducción a un respectivo modo de producción, sino que cada uno de éstos últimos puede ver un gran elenco de sistemas de reproducción en vistas a lo anteriormente explicado. Se desprende que las hipótesis de Morgan/Engels sobre ésto son erróneas en este aspecto, pero sin embargo, el énfasis de Engels en el papel de las fuerzas productivas es totalmente acertado y si cometió un error entonces, fue por la limitación científica de su época.

III
TENDENCIAS ACTUALES ¿PUEDE VARIAR CUALITATIVAMENTE LA MARCHA DE LOS ACONTECIMIENTOS EN LOS SISTEMAS DE PARENTESCO ANTES DE QUE SE PRODUZCA UN CAMBIO EN LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN?

Respondiendo a la pregunta: sí pueden darse diferentes sistemas de parentesco en iguales sistemas de relaciones de producción porque ésto igualmente es afectado por el factor del “resto cultural”, el cuál sin embargo sólo puede provocar diferencias cuantitativas y no cualitativas en los sistemas a que afecta. Es decir; en un mismo sistema de relaciones de producción con un mismo tiempo estimado de desarrollo, para dos culturas diferentes, se darán procesos paralelos en el parentesco, etc… en una dirección indicada por el modo de producción, mas partiendo seguramente de bases diferentes. Es decir, ante diferentes fenómenos, procesos análogos. Tal es el efecto de las relaciones de producción en las de reproducción, las cuáles, como decíamos, están también determinadas por el “resto cultural”. Sin embargo y al igual que en éste, el núcleo cultural tiene algo que decir, y si vemos que es capaz de modificar al resto cultural, sabemos que lo hace tras una acumulación mucho mayor de cambios cuantitativos.

Además de la tendencia mencionada en el capítulo uno sobre la nueva lógica del incesto, hay que mencionar el campo donde éste tiene más renombre y donde prácticamente no hay tabú alguno que no sea “profanado”. Hablamos de la pornografía.

Para ésta práctica, he contactado de manera informal con una muestra de cinco informantes (cuatro varones y una mujer) que pudiesen responder a preguntas sobre el porno incestuoso, de un total de veinte individuos que al principio, presuntamente quise entrevistar.

Muchos individuos jóvenes, varones, a los que pregunté indicaron algo similar: “les pone” la idea de que el instinto sexual pueda sobrepasar lo “políticamente correcto” y de que el orgasmo sea una expectativa incluso en casos en que parecía imposible que pudiese ocurrir. Lo ligan fundamentalmente al amor sexual hacia un pariente. Se pretende la “moraleja” de que si te pone, sea quien sea, practicas sexo con esa persona. El incesto, en este caso, es una exageración del amor paterno-filial para hacer creer que ese objetivo es más sencillo de sublimar. La chica alegaba algo similar pero se alegaba un “juego de roles” en tanto a relaciones de poder: si los parientes más viejos en la relación dispuesta en el vídeo son mujeres, o bien tendrá una temática “femdom” (dominación femenina, un género bastante más popular de lo que puede creerse), o bien versará sobre cómo incluso cuando un varón tiene “menos estatus” en una institución, puede “hacer gozar” a una mujer y hacerle saltarse las reglas del parentesco actual. Se mezcla el morbo con la realidad, pero no conocemos su proporción.

De las 10 páginas porno rankeadas más alto según el sitio theporndude.com (sitio recomendado por los encuestados casi sin excepción), el incesto es una categoría en muy pocas de ellas, y a veces sólo salen resultados cuando escribes “incest” de manera que se despiste a los controles de búsquedas, como pasa con los insultos en google. Por ejemplo, en alguna de éstas páginas aparecía como “inces”, en otras “incesTO”, “inc*st”, etc… Por la variedad de éstas formas ha sido difícil estimar la cuantía total de resultados, además de quedar limitados muchos de ellos al habla de países donde no está prohibido el incesto, como el Español (España) y, en muchos casos, a búsquedas no por título sino por contenido, bajo categorías como “stepmom”, “stepdaughter” o incluso “family”.

Esto puede deberse a que, en tanto que el incesto es ilegal en la mayoría de países mencionados, la pornografía sobre el incesto, así como la que versa sobre “menores de edad”, está muy restringida. Un ejemplo famoso es Australia, donde ésto llega a un punto crítico.

A lo largo del trabajo observé una tendencia general a considerar desde los think tanks de las potencias capitalistas a defender la prohibición de incesto tras considerarlo a éste como “un acto violento” de manera general, pero en el documental que se proyectó en clase a principios de curso sobre parejas incestuosas se demostró que puede ser lo contrario, según a lo que hemos aducido ya. Es un poco infantil creer que todo incesto es violento cuando hay casos claros, grabados y distribuidos por los medios, que lo contradicen.

Como un hecho curioso a señalar, decir que suele pasar que el incesto entre parientes de diferentes generaciones suele ser violento en las sociedades en que se presenta en la nueva forma referida en el capítulo primero (consanguíneo/separación parientes unidos en un principio/no afecta al incesto afín, que en estas sociedades donde ocurre -industrializadas, capitalistas- es minoritario). También la violencia puede ser un aliciente para la popularidad de la temática incestuosa en el porno, sabiendo que hay bastantes páginas con categorías tales como “violación”, “forzada”, y otras subcategorías del “porno extremo”.

Sin embargo y a parte de ésto, según ciertas fuentes el número de páginas porno con temática incestuosa, desde los años 80 del siglo XX en que naciese el género pornográfico del incesto, no deja de crecer, y en los últimos años, a un ritmo vertiginoso.

La causa indagada anteriormente puede servirnos como una solución temporal de la cuestión.

CONCLUSIÓN:

Éste tema podría dar para más largo, pero considero que para el cometido del trabajo, es suficiente. Lo que no evita que conforme vaya teniendo más tiempo para investigar y en condiciones no de un trabajo para clase sino de una investigación con tiempo de antelación superior a un año, pueda mejorar conclusiones y extender la presente práctica.

***

Bibliografía:

-Westermarck, Edvard A.; “The history of human marriage”,1891.

-Lévi-Strauss, Claude; “The Elementary structures of Kinship”, 1949.

-Crossley-Holland, Kevin; “The Norse Myths”, 1981.

-Monaghan, Patricia; “The Encyclopedia of Irish Mythology”, 2004.

-Lindow, John; “Norse mythology; a guide to Gods, heroes, rituals and beliefs”, 2001.

-Leeming, David; “A dictionary of Asian mythology”, 1937.

-Engels, Friedrich; “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, 1884.

-Materiales para el curso académico 2014/2015 de segundo año del Grado en Antropología Social y Cultural de la UGR, por el prof. J. Gamella.

-Marx, Karl; “Miseria de la filosofía”, 1847.

-Stalin, Iósif; “Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico”, 1938.

-Marx, Karl; “Escritos sobre el materialismo histórico; compilación por C. Ruiz Ranjuán”, 2012.

-Lenin, Vládimir; “Karl Marx: vida y obra”, 1914.

-Lévi-Strauss, Claude; “Mito y significado”, 1987.

-Cotterell, Arthur; “Dictionary of world mythology”, 1979.

-Malinowski, Bronislaw; “The Sexual Life of Savages in North-West Melanesia: An Ethnographic Account of Courtship, Marriage and Family Life Among the Natives
of the Trobriand Highlands”, 1929.

-https://www.umanitoba.ca/faculties/arts/anthropology/tutor/glossary.html

-http://www.umanitoba.ca/faculties/arts/anthropology/tutor/index.html

-https://www.vice.com/en_uk/read/why-is-incest-porn-so-popular-332

NOTAS:

[1] Es decir; al contrario que lo propuesto por J. Stewart, se trata con ese término de los aspectos influidos y determinados directamente por las fuerzas productivas, mientras que el “resto cultural” acumularía aquéllos aspectos determinados directamente por el medio, en los cuáles la acción de las fuerzas productivas se limita a la repercusión de su desarrollo en el medio natural.

[2] Es decir; que si pueden darse diferentes sistemas de parentesco bajo iguales modos de producción.

[3] Poliginia: es una de los dos tipos de poligamia. Es la práctica según la cuál en la unidad matrimonial se presentan un hombre y más de una mujer. Lo contrario es la poliandria.

[4] Curioso que apareciese entonces una representación del incesto tal y como hoy ha sobrevivido en su tendencia dominante, contra su tendencia anterior de ser parte fundamental de las relaciones de parentesco (la cuál persiste debilitada en algunos grupos respecto a su pasado, como en los gitanos calé o los árabes).

[5] Datos que son contrarios totalmente en las culturas musulmana e india, por ejemplo.

[6] Los sistemas de parentesco en particular, y los de reproducción social en general, cambia de una manera particular porque es un cambio el suyo acorde al operado en el último cambio en las relaciones de producción, ya que los sistemas de reproducción social cambian después de los primeros al necesitar mayor acumulación de cambios cuantitativos para hacerlo; así pues, van cambiando conforme se desarrolla el sistema de relaciones de producción nuevo, hacia éste; y si éste se destruye antes de que el parentesco se adecue totalmente desde su última modificación merced al cambio hacia la etapa en que estaba desarrollándose, su cambio se dirigirá directamente a la yuxtaposición de rasgos del parentesco de ese nuevo sistema de relaciones de producción con el sistema de parentesco dado incompleto en el momento en que esa revolución ocurra.

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One thought on “El incesto: una primera aproximación a una cuestión antropológica.

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